septiembre 2, 2007

Un nuevo filón: la venta de obras de arte a los turistas

Por Ariel Sevilla.

El cambio favorable y la calidad estética son dos factores que alimentan este creciente fenómeno. Trámites complicados.

Consagrados y noveles, profesionales y amateurs, los artistas plásticos mendocinos comienzan a gozar lenta, pero crecientemente, de los beneficios que implica la llegada constante de turistas.

Desde hace al menos tres años, los creadores locales –sobre todo los pintores– incrementaron sus ventas a visitantes nacionales y extranjeros que optan por llevarse un lienzo o un cuadro enmarcado como recuerdo de su paso por la provincia.

Varios referentes del medio coincidieron en que entre los factores del auge está el cambio favorable, pero también la calidad estética de las obras. Y destacaron que, ante la ausencia de un mercado formal de arte importante–es decir, galerías–, los principales espacios de promoción son precisamente aquellos que transitan los turistas: hoteles, bodegas, restoranes (ver aparte).

Bonaerenses, cordobeses y santafesinos son los argentinos que más se interesan en la pintura mendocina. Pero, principalmente, son los extranjeros los que sobresalen: canadienses, estadounidenses, ingleses, alemanes y chilenos, detallaron las artistas Zully Bazán y Laura Hart (también directora del Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza).

Pero no todo son pinceladas rosa. Vender un cuadro a una persona que sale del país implica una exportación definitiva, lo que está regido por la Ley nacional 24.633 de Libre Circulación de Obras de Arte. Para los artistas y compradores que se proponen moverse en la legalidad esto les significa una serie de gestiones extra, que resultan muy engorrosas.

Es que el artista debe registrarse en la Aduana y cada vez que hace una venta solicitar un permiso ante la Comisión Nacional de Artes visuales, que se reúne una vez al mes en Capital Federal y certifica que la pieza no sea patrimonial, robada o falsa, para lo cual debe enviar fotos. Además, el comprador tiene que pagar un arancel del 5% del valor declarado.

En consecuencia, el tramiterío, los tiempos –a lo sumo un turista internacional se queda en Mendoza una semana y puede salir por Chile– y los costos añadidos a lo que se pagó por el cuadro atentan contra las potenciales ventas, muchas de las cuales se terminan cayendo, indicaron algunos consultados.

“Es difícil tener estadísticas de la exportación de obras de arte porque la mayoría de las piezas salen del país en forma ilegal, o catalogadas en rubros como artículos de decoración y regalos”, manifestó Liana Sabatella, presidenta de la Cámara de Empresarios Culturales, quien consideró que la venta a extranjeros no crece porque la normativa que pretende alentarla “termina obstaculizándola o favoreciendo el tráfico ilegal”.

Desde un espacio que en Mendoza se dedica a vender obras de arte aseguraron que “normalmente no hay problemas en la Aduana”, debido a que, por ejemplo, una tela se enrolla y se mete en un portaláminas para el viaje, y pasa como un obsequio. “Es distinto si la persona pasa –la frontera– frecuentemente y lleva una gran cantidad de obras”, aclararon.

El abogado y marchand Daniel Rueda explicó que la venta a un extranjero no es ilegal, ya que el artista desconoce cuál es el destino de su obra. De hecho, precisó que en Buenos Aires hay 220 galerías que lo único que hacen es darle la correspondiente factura al comprador. En cambio, criticó que el trámite “no tiene un tinte federal”, ya que debe hacerse en Buenos Aires. “Hace falta una delegación de artes visuales en Mendoza, por ejemplo en el Correo, donde funciona la oficina de Marcas y Patentes”, propuso.

Fuente: http://www.diariouno.com.ar/edimpresa/2007/09/02/nota157823.html