junio 30, 2007

Cuatro artistas en el homenaje a Musso

En el hotel Potrero de los Funes, San Luis, una muestra homenajea al maestro Alberto Musso. A las obras del artista se suman las de otros cuatro creadores: Yvonne Kaiser, Viviana Herrera, Juan Castillo y Cristóbal Peña y Lillo. Aquí, Graciela Distéfano reflexiona sobre difusión y venta de arte con estrategias de selectividad.

“No existe una idea única de realidad, ni una sola imagen que la represente entera”. (Ticio Escobar)

Plural y diverso es el concepto de esta muestra en que artistas de diferentes generaciones, formaciones y poéticas -como modos de abordaje- ofrece de un objeto caleidoscópico como es el arte.

Una desbordante vitalidad distingue a Viviana Herrera, inquieta, intrépida y luchadora. Desde su obra proyecta esta energía que se traduce en una diversidad de facetas. Su amplio conocimiento de los materiales y técnicas le permiten romper permanentemente sus propios paradigmas.

La obra de Ivonne Kaiser resuma un misterioso candor. De pronto uno tiene la sensación de estar rodeado por esos personajes, extraños seres de reminiscencia medieval y juglaresca, entre divertidos e inquietantes. El color domina y modela las escenas.

Cristóbal Peña y Lillo pinta, empuña los pinceles y arremete con la soltura y desenfado que le presta su oficio de publicista en el terreno resbaladizo y celoso del arte. Pero sólo son aparentemente disímiles porque las fronteras son imaginarias. La potencia imaginativa y el juego de la forma tienen entreveros inconfesables otrora.

Es imposible sustraerse a la tentación del surrealismo, sobre todo si se es joven como Juan Castillo y se anda explorando los mundos oníricos. El inconsciente y la metáfora, con sus desopilantes encuentros se convierten en una fuente inagotable, en una realidad paralela en la que el artista se sumerge y disfruta.

Encarar la experiencia de nuestro tiempo y atrevernos a una serie infinita a modo de inventario es una manera, la nuestra, de darnos oxígeno a través de esta aventura siempre antigua y siempre nueva de transitar los caminos del arte.

Marketing cultural

Un emprendimiento de marketing cultural potencia la imagen del arte mendocino.

Un proyecto que apunta a la difusión y venta de arte con estrategias de selectividad. Pero no olvida el factor humano: los maestros que crearon escuela y el registro plural del arte regional.

Desde hace unos pocos años, desde el 2004 exactamente, Daniel Augusto Rueda, abogado, se introdujo en el ambiente de las artes plásticas mendocinas con la sigla DAR, un proyecto que ahora cuenta con su Oficina de Arte. Esta iniciativa ha venido a completar un circuito del arte que en nuestro medio hacía falta, dando cauce a una prolífica producción artística que habitualmente no encuentra mercado; las acciones de este art dealer han iniciado un proceso de reversión de esta situación y sus dinámicas apuntaron primero al mercado fuera de la provincia y al exterior: llevando su concepto a Recoleta y Retiro (Buenos Aires), Punta del Este, a Marbella, entre las más significativas. También ha trabajado con Santiago de Chile y realizado difusión en Almería, Barcelona, Málaga y Granada... para situarse con firmeza en el medio local.

Establecer la salida, es un paso necesario para oxigenar el ambiente y regresar con unos logros que tonifican los ánimos. Estas salidas no han sido solitarias cruzadas, sino exitosas operaciones de marketing cultural bien planificadas, donde han interactuado junto a las producciones artísticas el vino, turismo y el deporte. Esta conjunción potencia una imagen regional con conceptos que el mundo del marketing estima por su eficacia.

En San Luis

Bien es sabido que las sierras puntanas configuran un idílico paisaje natural matizado de arroyos, quebradas y abundante vegetación. La mano del hombre ha sabido aprovechar las ventajas naturales e incrementarlas con el confort. Será en este marco de privilegiada ubicación, en las serranías y con la inmejorable vista al lago que ofrece el hotel Potrero de los Funes, que se inauguró ayer la muestra que sirve de homenaje al maestro Alberto Musso.

Atractivo y polisémico, el sofisticado evento muestra aristas diversas: una exposición cuyo concepto es la diversidad que tiende el puente de la cultura de dos provincias. Alberto Nicolás Musso, un artista de San Luis que desarrolló gran parte de su prolífica actividad en Mendoza, sin perder nunca el vínculo que lo une al terruño natal, es homenajeado en ese mismo suelo. Un reconocimiento a una trayectoria de casi medio siglo de entrega al arte como actividad central de su vida. Cuatro artistas: una de ellas; Yvonne Kaiser también nacida en tierra puntana; una escultora de trayectoria, Viviana Herrera, egresada de las aulas de la Facultad de Artes; un joven pintor, Juan Castillo, a punto de egresar de esas mismas aulas en que Alberto Musso es una indiscutible figura. Y un desestructurado publicista, Cristóbal Peña y Lillo, apasionado por los pinceles.

En este rico marco humano donde confluyen historias de ida y vuelta, acompañados de vino y champán como los incuestionables embajadores provinciales, ha sido muy importante el apoyo de la Provincia de San Luis. También da cuenta de la envergadura del emprendimiento y, por otro lado, una señal muy clara del interés que puede generar la promoción e intercambio cultural los auspicios institucionales y empresariales. / Graciela Distéfano

Fuente: http://www.losandes.com.ar/notas/2007/6/30/cultura-234527.asp