agosto 16, 2008

Coleccionismo de arte: Entre el placer y la inversión

Una colección recientemente formada para la revista Punto a Punto, presentará el marchand Daniel Augusto Rueda. En un espectro amplio abarca pintura, dibujo, grabado y escultura, con obras firmadas por Antonio Sarelli, José Bermúdez, Enrique Testaseca, Ivonne Kaiser, Laura Hart, Juan Castillo, Esteban Grimi, Viviana Herrera, Guillermo Garrido, Susana Espina, Natalhie Waldheim y Cristóbal Peña y Lillo.

Una prestigiosa pasión

¿Pasión, afición, compulsión, frenesí, interés, inversión? ¿Qué ha motivado a los seres humanos a reunir objetos de arte? ¿Qué valor material y simbólico representan?

Con diversas motivaciones, desde la antigüedad, el coleccionismo ha sido una actividad símbolo de prestigio y poder. El coleccionismo moderno nace en la Italia renacentista como búsqueda de la belleza y del placer y la necesidad de perpetuar la memoria de los reyes y la nobleza. La era industrial y las nuevas fortunas dieron rienda suelta a la imaginación y pusieron en pie otros criterios y otras valoraciones.

Pero un coleccionista de arte -ya sea conservador o renovador, proveniente de la aristocracia o de la burguesía- manifiesta un fuerte sentido de la relevancia histórica, porque su inversión y su rédito no son solamente económicos. Una colección es el testimonio visual de una época y compendio y expresión de una personalidad y una mentalidad diferentes.

Gastar es un placer

Eduardo Costantini, Amalia Lacroze de Fortabat, Nelly Arrieta de Blaquier, Jorge Helft y Mauro Herlitzka son nombres conocidos por los argentinos y comparten un gusto por el que gastan millones. En las paredes de sus residencias cuelgan con orgullo obras de prestigiosas firmas. Pero no son los únicos: el sector crece entre los jóvenes empresarios que apuestan al arte nacional, al de sus respectivas provincias.

"El arte es el último reducto de los regionalismos", afirmaba Adrián Gualdoni Basualdo, especialista en mercado de la revista Arte al Día. Es que los sentidos de pertenencia, de identidad, se afirman en la producción simbólica en la que las artes plásticas son el exponente visual que mejor los representan.

Mauro Herlitzka (el millonario ex presidente de ArteBa y presidente de la Fundación Espigas), que vendió su colección de Barroco italiano para invertir en arte contemporáneo nacional y latinoamericano, afirma: "Con cuarenta millones de dólares te podés comprar medio Picasso o una colección de calidad de arte latinoamericano".

Mendoza viene produciendo un salto cualitativo que significa la emergencia de coleccionistas provenientes del sector empresario, que añaden ese plus de prestigio a empresas ya bien posicionadas, entre ellas conocidas bodegas están jugando un rol destacado.

También le cabe un papel importante al abogado y art dealer mendocino Daniel Augusto Rueda, que desde su emprendimiento ha dado un fuerte impulso a la difusión del arte mendocino, asesorando a particulares y empresas y representando a un grupo de artistas cuyas obras empezaron a colocarse en colecciones latinoamericanas y europeas.

Paulatinamente, en una labor que lleva tres años, su actividad ha ido creciendo y ya son varios los profesionales y empresarios que buscan asesoramiento y disfrutan del placer de vestir sus paredes con obras de artistas locales y notar la diferencia de lucir un original.

Por eso la presentación de la colección de arte mendocino en el Networking Day de la revista Punto a Punto será un acontecimiento singular, ya que representa una fuerte apuesta al arte local en la fiesta donde se dará cita la flor y nata del empresariado.

Una colección mendocina y la diversidad como concepto

Si algo caracteriza las exposiciones producidas por Rueda es su desprejuiciada diversidad. La intención de dar a conocer distintas generaciones, desde los maestros consagrados a los jóvenes emergentes pasando por las generaciones intermedias se conjuga con la pluralidad de estéticas a que cada artista suscribe.

La aspiración de captar públicos cada vez más amplios y cosmopolitas para nuestros creadores exige la flexibilidad de poder ofrecer opciones y perspectivas diferentes a un número cada vez más amplio de posibles adquirentes capaces de valorarlas y disfrutarlas. Y esta es la tónica de la colección Punto a Punto que se presentará en la fiesta empresarial a realizarse el 21 de agosto en el hotel Sheraton.

Doce obras. Doce artistas. Doce pasos en la construcción de una colección referencial que articula la serena espiritualidad de Antonio Sarelli con los sensuales desbordes de José Bermúdez, dos reconocidos pintores cuyas trayectorias están unidas a medio siglo de historia artística mendocina.

La renovación del paisaje introducida por Enrique Testaseca y el grácil sortilegio de las pinturas plenas de evocaciones de Ivonne Kaiser comparten con la signicidad tan americanista de Laura Hart y las audacias formales de las esculturas de Viviana Herrera un estatuto de calidad que apunta a distintas fibras de la sensibilidad y representan una generación intermedia cuyas poéticas se han afianzado y adquirido una presencia apreciable, en la que también consideramos a Guillermo Garrido, pintor nacido en Chile pero mendocino por arraigo, y a Susana Espina, recientemente decidida a compartir su arte más abiertamente con el público.

Los jóvenes talentos en indiscutible ascenso están incorporados en esta colección en las obras -que ha acaparado premios en los últimos certámenes artísticos y dando cuenta de un crecimiento en el plano artístico- como una pintura de Juan Castillo y otra de Cristóbal Peña y Lillo y los grabados de Esteban Grimi -premiados en Francia. Y como en todo buen coleccionista no puede faltar la apuesta por algún joven emergente, en este caso Natalhie Waldheim, pintora.

De esta manera, conformó el marchand Rueda para Punto a Punto esta primera parte de una colección completamente mendocina, muy estimulante y motivadora.

La otra punta del hilo

La trayectoria y relevancia de los artistas precisa del "mito de salida", o sea del necesario fogueo en otros territorios, para que vencidas las pruebas arribe exitoso al lugar de origen. Esto es parte de la épica del arte. Y en estas historias es infaltable el personaje que ayuda a la obtención de los logros. Obtener plazas de exposición en el extranjero para nuestros artistas tampoco es una empresa menor.

Y que estos lugares tengan un decidido glamour, el toque de sofisticación de un público decidido a adquirir es todo un dato. Pues esto es lo que Daniel Augusto Rueda ha obtenido para sus artistas: Marbella, sus bellas costas, sus lujosos clubes y hoteles, son los anfitriones de dos exposiciones que se mantendrán hasta el mes de octubre.

La primera inaugurada en agosto fue en Marbella Real, un Espacio de Arte y Decoración en la que participan las obras de Juan Castillo, Fernando Donati, Mario Grillo, Guillermo Garrido, Viviana Herrera y Karina Bertolotto.

La segunda, inaugurada recientemente en un complejo vip ubicado en la Urbanización Costabella, también rodeado de las idílicas playas, la conjunción es Arte y Vinos, espacio que comparten solamente Mario Grillo, Juan Castillo y Fernando Donati.

Si la presencia en el extranjero es importante, no lo es menos la difusión en otros lugares del país, y cumple con ella en el Vistalba Hotel Cultural, un emprendimiento turístico cultural en el casco de una estancia en Mercedes, provincia de Buenos Aires, que alberga desde julio hasta setiembre las obras de Modesta Reboredo, Viviana Herrera, Enrique Testaseca, Esteban Grimi, Mariela Lotfi, Laura Hart y Guillermo Garrido.

Exposiciones prolongadas en lugares de primera categoría en el país y en el extranjero, proporcionan posibilidades de conocimiento a públicos puestos en situación de disfrutar y adquirir obras de nuestros artistas, de introducir el interés en iniciarse en el coleccionismo.

Entre la inversión económica y el placer, el gusto y las convicciones estéticas, el riesgo y la aventura, el coleccionismo de arte es una empresa personal que da cuenta de una mentalidad diferente, es una búsqueda a través de la cual las personas manifiestan su perfil sensible.

Fuente: http://www.losandes.com.ar/notas/2008/8/16/cultura-375301.asp