febrero 6, 2011

Los artistas locales logran menos del 1% de las ventas del país

Los especialistas coinciden en que Mendoza tiene grandes artistas pero poca demanda. Los que más compran obras en la provincia son los turistas que llegan atraídos por las bodegas. La falta de galerías atenta contra un negocio que mueve unos $ 100 millones anuales a nivel nacional.

El arte argentino se vende con esfuerzos individuales de artistas, galeristas y marchands. El resultado es que ese mercado mueve en el país alrededor de U$S 25.000.000 anuales pero Mendoza -a pesar del gran nivel de sus plásticos y escultores- se queda sólo con el 1% de la torta, podio que comparte con la provincia de San Juan.

Por su trayectoria, talento y esfuerzo para mostrar sus obras, en la provincia son varios los que pueden vivir gracias a la venta de sus creaciones. Sin embargo, la sensación de la mayoría es que -aunque hay un movimiento interesante y creciente en torno al arte- la movida no es suficiente para hablar de un mercado en Mendoza, propiamente dicho.

Por supuesto, las razones son varias. Una de ellas es la casi nula costumbre de los mendocinos de comprar arte. En cambio, el turismo internacional y hasta la alianza de los artistas con bodegas, hoteles y emviene de página 1

presas de viajes, se ha convertido en una de las principales oportunidades para mostrar arte mendocino. Además de la suerte de “galerías” que se han montado en distintos lugares turísticos, una de las modalidades más frecuentes de venta es la visita, de foráneos interesados, a los ateliers.

Para contar a los compradores nativos (ni hablar de coleccionistas en el sentido estricto) sobran los dedos de las dos manos y -salvo excepciones- se trata de grandes empresarios con gusto por el arte que ven en el lienzo un nuevo modo de invertir. También compran las personas que desean decorar su casa y, en esto, los arquitectos tienen un rol fundamental.

Aunque pequeño en relación con lo que mueven otros sectores económicos en Argentina, el mercado de arte en Mendoza tiene todo por hacer. La sólida aunque reciente historia del arte provincial y los talentos que aquí se pueden encontrar son la base desde donde partir. La educación y la apuesta en conjunto a fomentar esta plaza, que hasta puede convertirse en un gran aliado de la creciente industria del turismo, son algunas de las materias pendientes.

Grandes potencialidades

Artistas, galeristas y marchands coinciden en un par de cosas. Una es que en Mendoza el mercado de arte se mueve cada vez más en comparación con otros tiempos. Otra es que el mercado como tal -término económico que refiere a la existencia de un comercio regular, entre otras cosas- no existe en nuestra provincia. De todas maneras, como otras cosas en el país, la mayor parte del movimiento se lo lleva Capital Federal y el resto se reparte entre Santa Fe, Córdoba y el resto (Mendoza, San Juan y otras).

Graciela Distéfano, docente, magister en Arte Latinoamericano y directora del Espacio Contemporáneo de Arte (ECA) publicó en 2006 una investigación sobre el mercado del arte en Mendoza llamado “Máscaras y laberintos de un mercado de provincia”. En su trabajo llegó a la conclusión de que no existe un mercado al estilo de las grandes metrópolis. En cambio, asemejó la figura existente a la de un bazar (tipo persa), más pequeño y caracterizado por la puja de precios.

“Mendoza tiene artistas del primer mundo con precios del tercer mundo”, graficó Ignacio Gutiérrez Zaldívar, dueño de la galería Zurbarán de Buenos Aires quien trabaja con artistas mendocinos y de otras provincias. De acuerdo con el galerista, en Buenos Aires se venden -en remates públicos- unas 5.000 pinturas y esculturas por año por unos 16 millones de dólares. A eso hay que sumarle lo que se comercializa en otras provincias y -según una nota publicada por La Nación- ese mercado en total mueve unos 25 millones de dólares por año.

Según estimaciones, Mendoza se llevaría 1 millón de dólares de ese total. El precio promedio de las obras a nivel nacional podría fijarse en alrededor de $ 13.000 mientras que en Mendoza -como en todo- el costo de pinturas y esculturas es muy variable. En principio, depende del arte pero -sobre todo- del nombre del artista y de su trayectoria. Así, se pueden compara grabados o dibujos originales por unos $ 500 pero se sabe de artistas que han vendido sus obras hasta en $ 100.000.

En el medio, el rango de precios puede ser de $ 5.000, $10.000 y -en general- lo más caro llega a los $ 50.000. “Se trata de un mercado complejo porque hay muchos vericuetos y ocultamientos”, contó Distéfano. “El mercado del arte en Mendoza está presente con un potencial poco explotado. Hay un espacio que está libre para los visionarios y los que disfrutan realmente de esta rama de la vida”, opinó Cristóbal Peña y Lillo quien es optimista en cuanto a la compra y venta de arte mendocino.

Para muchos, el arte es un lugar seguro para depositar los ahorros y hasta ganar en dos aspectos. Uno es autocomplacerse con la compra de un artículo que nos guste y prestigie. El otro, la posibilidad de que el costo de la obra crezca en el futuro. Claro que, para ello, algo muy importante es que el mercado se mueva y que los que saben apuesten a promocionar las obras. “A la hora de invertir, el arte es más estable que la Bolsa, menos sensible a las crisis y hasta un acto de reafirmación personal”, comentó Daniel Rueda uno de los marchands mendocinos que organiza muestras en el exterior y promueve a artistas mendocinos de renombre.

Puntos de venta

Los talleres de los artistas son los puntos más comunes de venta. Sin embargo, para que la gente llegue a ellos hay un trabajo previo que está relacionado con las exposiciones y la promoción a través de internet. Lo fundamental, claro, es que la mayor cantidad de público posible pueda apreciar la obra y conocer al artista. Aquí es donde entran en juego los galeristas, los marchands, arts dealers o representantes de artistas.

Su papel no pasa sólo por intentar vender una obra sino por lograr que esa obra se mueva. Es decir, que participe de exposiciones en diferentes puntos de la provincia, el país y el mundo, que estén en los portales de internet y que el nombre de los creadores empiece a sonar en el mundo del arte. “Internet es un arma imprescindible pero no hay como el contacto directo con la obra”, advirtió Cecilia Romera, representante de artistas y curadora del espacio de arte del hotel Hyatt. La especialista agregó que, además de la creación en sí, es importante quién la realiza.

En líneas generales, el anhelo de los artistas es la existencia de un museo de la historia del arte de Mendoza en donde tanto propios como extraños puedan conocer (para poder comprar) todo lo que la provincia tiene para ofrecer desde hace más de cien años a esta parte. “Además, prácticamente casi no hay galerías que cumplan este rol en Mendoza”, comentó Rebeca Sarelli, asesora de arte y a cargo de la galería que posee The Modern Hotel.

De acuerdo con su visión, para que exista mercado debe haber un doble compromiso. El del artista y el de las galerías o marchands. El de los primeros, para permitir que los segundos se queden con un porcentaje de la obra que venden (suele ir del 20% al 40%) y el de los segundos, para promocionar cuadros y esculturas en ferias de todo el mundo, muestras y museos. El rol del Estado también es importante y son varios los que coinciden con esta licenciada en Historia del Arte en la necesidad de establecer políticas conjuntas como, hace unos años, comenzó a hacer la industria vitivinícola.

El turismo del arte

Lo dicho. En Mendoza son pocas las personas que coleccionan arte y algunas más las que compran eventualmente para darse un gusto y prestigiar su casa. Por eso -y desde el boom de turismo extranjero- los artistas mendocinos se dieron cuenta de la importancia de apuntar a ese nicho con nivel cultural y poder adquisitivo.

Por eso, uno de los sitios en donde el arte se exhibe “naturalmente” son las bodegas (muchas con una sala especialmente preparada) y los hoteles de alta categoría. Pero también hay un trabajo personal de los artistas o sus marchands que los ha llevado a dejar tarjetas en los alojamientos de lujo o que los incluye en los llamados “arts tours” por los ateliers de Mendoza.

En el primer caso, la gente del hotel contacta a los turistas que solicitan ver arte mendocino de determinadas características (figurativo, abstracto, esculturas, etc) con el artista en cuestión quien organiza personalmente la visita al taller. Las visitas a los ateliers, en tanto, llevan un tiempo de organización y surgen a partir del requerimiento de personas de otras provincias o países.

“Para nosotros lo más importante es la difusión del arte ya que nadie puede comprar lo que no conoce”, relató Alberto Thorman, uno de los artistas plásticos que ha aprendido a autogestionarse, que tiene un lugar ganado en la provincia y a cuyo taller -que comparte con la escultora Alejandra Civit, su esposa- acuden los turistas de manera asidua. Tanto él como el escultor Roberto Rosas a cuya morada-taller también llegan visitantes -previa contratación de paquetes u otro tipo de contactos- se lamentan de lo caro y a veces complicado que es enviar una obra al exterior.

“En general trabajo 'a medida' ya que veo el tipo de artistas que le pueden interesar a ese cliente. Ningún tour es igual y trato de no mostrar más de tres ateliers para no saturar”, explicó Cecilia Romera, una apasionada del arte con la que suelen conectarse los compradores de boca en boca. Para ella, la periodicidad de los tours es variable. A veces debe organizar dos por semana pero hay otras en que hace esa cantidad de visitas en un mes.

Esa misma disparidad de ventas mencionan Eva Rodríguez, curadora de la cava de arte de Zuccardi, y Fernando Gabrielli -a cargo de la sala que posee Navarro Correa. Al ser uno de los principales motores del turismo, las bodegas se están convirtiendo en sitios donde muchos visitantes deciden llevar -además de la clásica botella- una obra de arte. Hasta allí, incluso, pueden llegar desde coleccionistas decididos hasta compradores espontáneos que se enamoran de determinado lienzo o escultura.

“Son períodos pero lo que más se ha vendido está en relación con la representación de la identidad de Mendoza. Incluso hemos enviado obras de grandes dimensiones”, contó Rodríguez. La necesidad de los de afuera de atesorar algo que muestre lo que han conocido en su viaje, parece ser uno de los motores de venta en esos sitios.

Fuente: http://www.losandes.com.ar/notas/2011/2/6/artistas-locales-logran-menos-ventas-pais-548997.asp