mayo 13, 2006

Maestro y discípulo

En la galería de arte “Encuentro”, de Buenos Aires, el jueves 18 de mayo a las 19 inaugura una muestra conjunta de ambos pintores. Permanecerá abierta hasta el 14 de junio.

En 2004 el abogado y art dealer mendocino Daniel Augusto Rueda contactó en Buenos Aires a Orlando Pardo con el arquitecto y galerista Leonardo Spilimbergo, nieto del gran maestro argentino, y así nació el proyecto de una importante muestra reconocimiento a la trayectoria del gran maestro mendocino Orlando Pardo con su dilecto maestro.

Vinculación Spilimbergo y Pardo

Los años cuarenta encuentran a Lino Enea Spilimbergo desarrollando una notable experiencia de enseñanza en la Universidad Nacional de Tucumán.

En aquella época Orlando Pardo viajó al norte argentino junto al pintor Carlos Alonso y el escultor Carlos de la Mota, con quienes concurrió al Instituto, que en ese momento florecía con Guido Parpagnolli como director, Lino Enea Spilimbergo en Pintura, Lorenzo Domínguez en Escultura, Pompeyo Audivert y Víctor Rebuffo como grabadores, Eugenio Hirsch en Artes Gráficas y Pedro Zurro de la Fuente en Metalistería Artística. Todos ellos acompañados de un grupo de inquietos artistas, ya de dimensión nacional e internacional que actuaban en el cuerpo de profesores: Ramón Gómez Cornet, Lajos Szalay, Medardo Pantoja, Timoteo Navarro, Luis Lobo de la Vega, Alberto Balietti y Luis Lusnich.

En aquel momento, el norte argentino, con sus ritos y sus personajes, fue para Pardo una importante fuente de inspiración

De aquella época queda un catálogo de una exposición realizada en el Salón del Consejo de Educación, presentando a Miguel Dávila, Carlos Alonso, Ramiro Dávalos y Orlando Pardo. Con sus condiscípulos también destacados artistas como Leonor Vassena, Eduardo Audivert, Alfredo de Vicenzo y Susana Soro.

Fuente: http://losandes.com.ar/notas/2006/5/13/cultura-194032.asp

enero 1, 2006

Las Arenas del Arte

Movida PUNTAESTEÑA

Adrián Sosa Méndez saca pecho con sus cuadros en el balneario Buenos Aires.

No sólo de playa vive el verano. El batallón de artistas que año tras año desembarca en Punta del Este imprime nuevos colores a una movida cultural que incluye prestigiosos Museos, Ateliers Informales y hasta concurridísimas Gallery Nights.

"En líneas generales, los medios de comunicación que producen y levantan las noticias de Punta del Este [especialmente los argentinos], le hacen un flaco favor al balneario al resaltar casi exclusivamente la movida fashion, los desfiles de moda, la modelo del verano, la fiesta de la temporada, los ricos y famosos, y el romance de estación. Esto hace que la gente que no conoce Punta del Este piense que es exclusivamente el paraíso de la cultura light y la frivolidad”, abre el fuego Luis Alberto Lecuna, director del Instituto Cultural Pueblo Blanco, un ámbito donde se impulsan actividades educativas y culturales varias.
“Si bien es ciertoque existe toda esa movida” –continúa Lecuna– “y que vende, y que genera empleo para mucha gente, no significa que eso sea lo único que se hace en Punta del Este. Hay otras movidas que no son noticia. Una de ellas es la movida cultural, cada vez más intensa, más profesional, más jerarquizada. Silenciosamente, sin el apoyo de la prensa, mucho más interesada en la cola o el topless del verano, la movida cultural esteña crece año a año”.
Y como para muestra no basta un botón, no menos de 24 galerías de arte, talleres y ateliers de artistas uruguayos y argentinos –aunque también los hay de otras nacionalidades– abren sus puertas todos los años en La Barra de Maldonado, sólo en el tramo que va desde el puente ondulante hasta el Hotel Las Dunas. Mencionarlas a todas implicaría confeccionar una lista demasiado larga, a la que siempre habría que sumar una buena cantidad de artistas que llegan con sus petates hasta esa zona a último momento.
Allí se llevan a cabo las celebradas Gallery Nights. Una movida artística que se realiza hace tres años, con un recorrido que va desde La Barra hasta Manantiales, y propone un itinerario artístico que suma más de 25 espacios de arte. “Se realiza todos los viernes de enero entre las 20 horas y la medianoche, y la idea es que la gente se sume espontáneamente a la movida y pueda disfrutar la creatividad de los artistas”, dice su organizador, Gastón Deleau.
La novedad para esta nueva temporada es que habrá una flotilla de camionetas –un sistema de transporte totalmente gratuito– a disposición de los interesados en hacer las ocho paradas del circuito. Eso, además de las tradicionales copas de Chandon que anualmente acompañan el evento, para brindar por el arte como Dios manda.
Amén de ostentar el metro cuadrado con mayor concentración de movida juvenil y boliches fashion de la región, “La Barra se está consolidando como una interesante área de galerías de arte donde se condensan desde lo mejor hasta lo no tan bueno en la materia: renombradas galerías que presentan artistas de gran nivel, hasta locales de paredes atiborradas de cuadros, con una temática, estilos, y objetivos evidentemente comerciales”, resume Lecuna.

Arte y turismo

Por otra parte, existe un circuito de museos públicos y privados con variados atractivos. El Museo Ralli, en pleno corazón de Beverly Hills, cuenta con una importante colección de arte figurativo latinoamericano contemporáneo, maestros europeos, grabados y escultura. También están el Museo de Arte de Maldonado, el Museo Regional Francisco Mazzoni –donde se pueden ver utensilios indígenas y objetos de la época colonial–, el Museo del Mar en La Barra, el Cuartel de Dragones, sede del Museo Didáctico Artiguista, y tantos otros.
Este año, Tejería-Loppacher, que lleva una década y media desarrollando procesos de gestión cultural en Punta del Este, estará presente en La Barra. “Vamos a tener un art shop, un espacio donde se van a encontrar maestros uruguayos en pequeño formato, objetos, esculturas y regalos. No será un espacio de exposiciones como el de Pedregosa Sierra, sino una vidriera para diferentes artistas”, dice Gustavo Tejería, director de la galería.
A su entender, el verano es un polo de atracción para la movida cultural y es distinto el microclima de La Barra que el de Pedregosa Sierra, donde existe una concentración de museos. “La Barra tiene un movimiento de público muy importante, más corto y variado, interesante sobre todo para propuestas de arte contemporáneo. En la parada 5 de la Roosevelt no hay un flujo permanente de gente caminando sino que hay gente que viene a ver las exposiciones”, dice el director de Tejería-Loppacher.
En su feudo, el calendario de actividades para este mes de enero incluye las exposiciones del escultor en madera Pablo Damiani y la del artista plástico Javier Bassi. El plato fuerte será la muestra Las Vanguardias en los Cincuenta que integran pinturas y esculturas de José Pedro Costigliolo y María Freire. El 3 de febrero inaugura la muestra Resonancias Constructivas, con la curaduría del arquitecto Adolfo Maslach y obras de Marta Morandi, Yuyo Goitiño, Walter Deliotti, Pirsa-Jauregui, José Collell, Ilda Parrillo, Hulda López Gironés. En las salas especiales se exhibirá la obra de Carmelo Rivello y José Gurvich. El 10 de febrero inaugura Una mirada al paisaje, con obras de Zoma Baitler, Milo Beretta, Pedro Blanes Viale, José Cúneo, César Pesce Castro, Guillermo Rodríguez, Jorge Damiani y José Trujillo.
Por su lado, la Galería de Arte de Pueblo Blanco tiene previstas para enero las muestras de la artista Dorrit Yacoby y del joven plástico uruguayo Gastón Izaguirre, entre otras actividades culturales, como presentaciones de libros y conferencias. La Azotea de Haedo es otro de los puntos neurálgicos que atrae amantes del arte con un cronograma de conciertos, exposiciones y presentaciones. Esta temporada brindará una conferencia la escritora Victoria Pueyrredón, expondrá la pintora Mora García Llamasares y se presentará el libro Recuerdos de una vida, de la dueña de casa y directora del espacio Beatriz Haedo.
Por su parte, Miguel Ángel Guerra, al frente de la Galería Ciudadela desde 1985, cuenta que este año destinan un espacio a Miguel Ángel Pareja, uno de los grandes maestros de la pintura uruguaya de la década del ’50.
Ciudadela se caracteriza por trabajar exclusivamente pintura nacional, y tener un amplio espectro en el manejo de obra que va desde pintores jóvenes contemporáneos, como De Melo y Musso, hasta grandes maestros de la pintura nacional, como Torres García y Figari, por mencionar sólo algunos.
La galería Génesis, que el año pasado organizó un concurso de desnudos femeninos que convocó más de 500 artistas nacionales, tiene una sala destinada a las artistas Adriana Zabala y Lita Deus de Notaro, y un muestra de la fotógrafa argentina Mariana Pardal en cartel.

Cuadros al sol

En pleno balneario Buenos Aires, Adrián Sosa Méndez decidió sacar su obra a la calle y montar una suerte de instalación en un predio estatal. Sus cuadros se pueden ver en la Ruta 10 y la calle 13, desde la carretera. “Son nueve caballetes. Le di a las personas que pasan por allí una facilidad para que vieran arte”, dice el joven, que considera que a veces hay más circo que alma en toda esta movida. Sosa Méndez pinta una suerte de espermas con cola de hipocampos, facciones humanas y ojos de abejas.
También Mario Giacoya dice presente. Hace cinco años que está instalado en la parada 29 de la Brava, en el chalet La Boheme, que se levanta en la calle Leonardo Da Vinci. “Las galerías generan un interés agregado para los turistas. Es un paseo cultural que ha funcionado bien siempre. Creo que aquí se genera una de las movidas más interesantes del Río de la Plata, porque aglutina a los mejores galeristas uruguayos y argentinos y los comprime en La Barra”, dice el pintor uruguayo.
La artista plástica Virginia Jones se instaló hace cuatro años en el kilómetro 160 y medio de La Barra, al lado de la inmobiliaria Gancedo. “Somos cuatro pintores: Patricia Gancedo trabaja el pastel y el desnudo; Dina Vicente pinta retratos con acrílico y con óleo; Julio Scottini es más abstracto y trabaja con acrílico. Yo estoy pintando grupos de gente bastante abstractos. Grupos de políticos, abogados, en situaciones cómicas, donde se ve realmente lo que son”, dice Jones. A mediados de enero inauguran una muestra grupal y a partir del 17 van a estar en la feria de arte del Conrad.
Martín Castillo, director de la afamada Galería Sur, cuenta que ellos se especializan en vanguardias históricas del Río de la Plata. Este año tienen tres actividades fuertes. Una de ellas es la muestra La Abstracción de los Sesenta en Uruguay, un panorama de los movimientos abstractos y concretos de esa época que incluye obras de Espínola Gómez, Pavlovsky, López, Gamarra, Costigliolo, Espósito, Sgarbi y Nieto.
Los otros platos fuertes son las muestras de dos artistas contemporáneos: Eduardo Cardoso y Marcelo Legrand, dos uruguayos que utilizan la pintura con una sensibilidad muy especial. “En el caso de Eduardo Cardoso, de una manera muy minimalista, con apenas unos tonos casi musicales que resaltan en la obra. Por su lado, Legrand maneja chorreados más expresivos”, explica Castillo.
Según el experto galerista, al comprador de arte de La Barra no le da lo mismo comprar una túnica hindú que un cuadro. “Es conocedor y exigente. Sabe lo que quiere. Normalmente tienen buena formación, disfrutan y se divierten comprando arte, sienten que hacen una inversión y completan una búsqueda”.
Cuando por el contrario no tienen claro qué comprar, Mónica Trench, directora de Trench Gallery los ayuda a elegir. “Viene mucha gente de muy alto nivel económico como cultural. No es gente que sólo tenga dinero. También tiene la cultura suficiente para poder elegir. Y si no saben elegir, mi trabajo es hacerlo por ellos”, dice Trench, avalada por 25 años de experiencia.
Además de su feudo de La Barra [en el kilómetro 161 de la ruta 10], acaban de inaugurar un complejo de cemento y cristal estilo neoyorkino en José Ignacio [calle Los Picaflores y Los Cisnes]. El cronograma de actividades incluye –entre otras– la muestra de la artista argentina Ana Lía Wertheim y del grupo Puerto a Puerto. También se expondrá la obra de Cristina Trovato, Patricia Linenberg, y Carlos Alonso –un importante pintor argentino contemporáneo–. Acorde con el objetivo de promover jóvenes talentos, Trench Gallery también presentará los trabajos del escultor uruguayo Diego Macadar y del pintor Diego Píriz.
Para la artista Rosario Rubilar, alma mater de Galería Rubilar, el arte es el gran sostén de La Barra. Tal como lo ha definido la crítica especializada, “el mundo rubilariano es un juego de opuestos, donde la vanguardia y lo barroco juegan la misma ironía en un plano ambiguo”.
“Lo mío es muy lúdico” –avanza ella– “yo juego, me río y me divierto mucho con lo que hago, y siempre estoy buscando la magia en cada cuadro”. Por su parte, Daniel Cardoso, que hace tres años instaló sus caballetes en La Barra, se mudó más cerca del epicentro de la movida, a 50 metros de la Ancap. En su atelier exhibe sus desnudos y marinas, así como las naturalezas muertas de su esposa Esther Modernell.
Claro que la movida artística no se limita a La Barra y sus alrededores. Acaba de inaugurarse la muestra de Cristóbal Peña y Lillo en la Sala I de la flamante galería Grillo Arte, en la calle 28 entre Gorlero y la 20. En la Sala II exponen Fernando Donoti, Juan Castillo y Viviana Herrera. Este nuevo espacio está dirigido por Juan Grillo, Mario Grillo y Daniel Augusto Rueda y ropone un recorrido por distintas expresiones artísticas como la pintura, escultura y fotografía, entre otras. También la Liga de Fomento de Punta del Este, en pleno corazón de la Península, propone una nutrida agenda de actividades entre las que se cuentan las muestras de las tapicistas uruguayas Liliana Hermida y Virginia Alto.
Por lo demás, basta con darse una vuelta por la legendaria Casapueblo para volver a sorprenderse con los encantos de Punta Ballena y echar un vistazo al trabajo más reciente de su anfitrión Carlos Páez Vilaró. Como se ve, es imposible mencionar a todas las galerías y museos. Pero queda claro que hay otras arenas en Punta por las que vale la pena circular.

Fuente: http://www2.paula.com.uy/06/01/01/arenasdelarte.asp